Hwan Ung era uno de los hijos del rey del cielo, Hwan In. Le gustaba observar a los seres humanos y su mayor deseo era bajar a la tierra y ayudar a sus habitantes. Su padre, que conocía su anhelo, contempló a los hombres que vivían en las inmediaciones del monte más alto de la cordillera de Tae Baek y concluyó que merecían la ayuda del cielo. Hwan Ung descendió pues al monte Myo Hyang, sito en el actual Corea del Norte, acompañado de un séquito de 3000 sirvientes y provisto de tres amuletos que acreditaban su condición divina. Hwan Ung descendió junto al árbol llamado Shin Dan Su, en la cima del monte Myo Hyang. Allí estableció su morada y comenzó a dispensar muchos beneficios que mejoraron la vida de los hombres. En primer lugar, gobernó los vientos, las lluvias y las nubes. A continuación, regimentó las cosechas, la longevidad, las enfermedades, los castigos y el bien y el mal. En total, les enseñó a los hombres 360 cosas que hicieron su vida más feliz y ordenada. Un ...
"Las palabras no tienen alas pero pueden volar mil kilometros"