El viento sopla en la isla Jeju todo el año por los cuatro puntos cardinales. Es un viento cambiante y de bastante intensidad, a veces fresco, otras veces molesto, pero también destructivo en algunas ocasiones. Según cuentan, la isla Jeju era el lugar preferido del demonio de las enfermedades porque podía montarse en el viento y viajar por todos los rincones, llevando a todas partes sus soldados de la muerte. Por esta razón, cuando comenzaba a soplar un viento fuera de lo corriente, los isleños se apresuraban a ofrendarle al demonio de las enfermedades una mesa llena de abundantes y exquisitos alimentos con la esperanza de que, una vez satisfecho su voraz apetito, se fuera lejos de la isla y los dejara en paz. Sin embargo, aunque le daban todo el fruto de su trabajo, el demonio de las enfermedades siempre exigía más y más. Y cuando no se sentía satisfecho con lo que le ofrecían, sembraba el dolor y la tragedia con epidemias crueles y espantosas que diezmaban la población....
"Las palabras no tienen alas pero pueden volar mil kilometros"