Había una vez dos niños llamados Keobugui y Chadori, es decir, Tortuga y Piedra. ¿Que cómo podían los padres ponerle unos nombres tan raros y feos a sus hijos? Es que en el pasado, cuando no existían las vacunas, era común que muchos niños se muriesen antes de que se hiciesen grandes. Los padres, para proteger a sus hijos de los males que les podían acontecer, les ponían sobrenombres de cosas corrientes y vulgares para que no llamaran la atención de los demonios envidiosos. Un sobrenombre infantil muy frecuente era, por ejemplo, “Caca de perro”, que se les ponía a los hijos varones más preciados, incluso a los príncipes de la realeza. Es fácil, entonces, imaginar porqué nuestros amiguitos se llamaban Tortuga y Piedra: el uno, para que tuviera una vida larga como la tortuga; y el otro para que sea sólido y resistente a todos los avatares como una piedra. Como sea, estos dos niños eran muy amigos y compartían no sólo juegos sino todo lo que tenían. Un día, el padre de Tortu...
"Las palabras no tienen alas pero pueden volar mil kilometros"