Había una vez un joven campesino pobre y de buen corazón que vivía solo con su anciana madre en una choza retirada del bosque. Un día caluroso de verano, la anciana expresó el deseo de comer unos fideos fríos en horchata de soja. Como hacía falta hielo para preparar el plato, el joven salió a recorrer la aldea en su búsqueda. Unos muchachos, para burlarse de su deseo de encontrar hielo en pleno verano, le dijeron que se fuera a un recóndito valle de las inmediaciones al que todos evitaban porque decían que vivían fantasmas y espíritus malignos. De todos modos, dispuesto a satisfacer el deseo de su madre a toda costa, el joven se dirigió al valle. Llegó cuando era noche cerrada y la luna llena brillaba con toda su luz. En un claro del bosque vio una escena que le heló la sangre. Una zorra de nueve colas le estaba arrancando con sus mandíbulas el hígado palpitante a un hombre que aún estaba vivo y trataba de defenderse. La escena era tan cruenta que no pudo evitar lanzar un...
"Las palabras no tienen alas pero pueden volar mil kilometros"