Había una vez un león muy grande y muy feroz que tenía aterrorizados a todos los animales que vivían en el monte. Era tan temido que no se atrevían a desafiarle ni siquiera los tigres. No sólo cazaba para comer sino que despedazaba a cualquier animal que veía, fuera grande o pequeño, sólo para demostrar la fuerza de sus afilados colmillos. Los otros animales del monte vivían tan atemorizados que no se atrevían a salir de sus escondites y madrigueras. Un día, hartos de la situación de terror, se reunieron en una asamblea secreta para buscar la manera de solucionar el problema. Lo más fácil era deshacerse del león, pero nadie estaba dispuesto a tanto heroísmo, porque, además si fallaban, era seguro que el león los mataría a todos de la manera más cruel. Después de mucho deliberar, llegaron a la conclusión de que la única manera de aplacar la ferocidad del león y vivir medianamente tranquilos era enviándole diariamente un animal para saciar su hambre, bajo la condición de qu...
"Las palabras no tienen alas pero pueden volar mil kilometros"