Un perro muerto Cuando excavamos para encontrar el tubo de la caldera de la calefacción, que no calentaba correctamente, encontramos al perro que había desaparecido de la casa. Lo descubrimos muerto, claro está. Con mucho cuidado el padre lo llevó a la colina detrás de casa, para enterrarlo allí. Al día siguiente, llovió. Las hojas ladraban al reverdecer mientras caía la lluvia sobre ellas. Poemas de Diez mil vidas , de Ko Un. Fuente: nicogramas.blogspot.com
"Las palabras no tienen alas pero pueden volar mil kilometros"